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Mostrando las entradas etiquetadas como PIERRE MICHON

“Cuán mudables y próximas a lo incierto son todas las cosas”

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“Cuán mudables y próximas a lo incierto son todas las cosas”, así termina Pierre Michon esta pequeña joya. “Las cuestiones de la gloria y la carne, del poder, el arte y la fe, son tratadas magistralmente en estas páginas: la sed, en mitad de la ciénaga del mundo, de una plétora, celeste o material, que colme la nada”. Libro misterioso, hermoso, de verdadera literatura, de amor al lenguaje, de alguien que escribe como un pintor a pinceladas magistrales, que me ha echo disfrutar en estos tiempos también inciertos que vivimos en el siglo XXI. A continuación el comentario de Jesús Ferrero en Babelia y dos textos del libro de Michon: “Michon aborda en Abades un tiempo fronterizo, si bien ya al final del mismo: el año 1000, cuando surgieron las primeras hermandades de benedictinos. En este asombroso relato configurado como una pequeña trilogía asistimos a la rehabilitación titánica de la isla de Saint-Michel y su monasterio y conocemos al sorprendente abad Èble, en el que se concentra todo...

"La frase debe tener la dureza de la piedra y el temblor de la rama"

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Empecé dos libros a la vez: uno, “Los hombres que no amaban a las mujeres” de Stieg Larsson, se me cayo de las manos después de tres páginas, lo siento quizás en otra vida lo intente leer (creo que no). El otro, “Mitologías de invierno” de Pierre Michon, lo disfrute total. ¡¡¡ Qué descubrimiento !!! Escritura enigmática, bella, potente, con alma...De esas que te pide que este allí, que no solo te entretiene sino que de alguna manera te toca el alma. Me recuerda lo mejor de Borges, que lo disfrute en mis lecturas juveniles. Como dice mi amigo Davila: "La frase debe tener la dureza de la piedra y el temblor de la rama". A continuación dos textos del libro de Michon que me dejaron anonadado de puro placer estético: “Debíamos pasar la noche en las naves para zarpar en la mañana; no me había despedido de mi viejo amigo; al atardecer, vi al rizado arrastrar sus pies desnudos sobre los muelles, donde regateaba pescado, lo llamé, le pedí que informara a su amo. Temía qu...